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ELAIAK, oración 4º vienes del mes de octubre 2026

16 de octubre de 2026,
este mes ha sido una semana antes, por motivos organizativos.

DOMUND. “UNO EN CRISTO, UNIDOS EN LA MISIÓN”

SALUDO 

MONITOR:

Arratsaldeon / buenas tardes,

Hoy nos hemos vuelto a reunir para este momentito de oración este mes con una semana de adelanto.

INTRODUCCIÓN 

MONITOR

Este mes de octubre está dedicado al DOMUND, Jornada Mundial de las Misiones, que se celebrará este próximo domingo 18 de octubre.

Este año además se celebra los 100 años de esta fiesta con el lema “Uno en cristo, unidos en la misión”.

Y el Papa en el mensaje que envía para esta celebración explica muy bien y muy detenidamente que quiere decir este lema. Hoy en lugar de utilizar un solo texto del Evangelio vamos a tomar un resumen de las palabras del Papa Leon XIV, de su análisis y vamos a reflexionar con él lo que este día del DOMUND es y qué nos quiere decir a nosotros en nuestras vidas.

Ahora vamos a dejar unos minutos para estar tranquilos.

No necesitamos hacer nada especial. Simplemente vamos a intentar estar aquí, delante de Dios, y escuchar.

Como ya hemos dicho este año, el DOMUND nos propone un lema: «Uno en Cristo, unidos en la misión».

Quizá estas palabras nos suenen un poco grandes: misión, evangelización, misioneros… Pero la misión no es algo que corresponda solamente a personas que se van lejos, a otros países o que dedican toda su vida a ello.

El mensaje del DOMUND nos recuerda que todos tenemos un lugar en la misión y que cada uno puede aportar sus dones para hacer visible el amor de Cristo. Incluso algo que pueda parecernos pequeño puede convertirse en un gesto importante.

Así que vamos a intentar preguntarnos, delante de Jesús, qué significa todo esto para nuestra propia vida.

CANCIÓN

Alama misionera

TEXTO PARA PROFUNDIZAR Y REFLEXIONAR. 

En palabras del Papa Leon XIV: “Para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026, que marca el centenario de esta celebración, instituida por Pío XI y tan querida por la Iglesia, he elegido el tema ‘Uno en Cristo, unidos en la misión’. Después del Año jubilar, deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza.

Reflexionando sobre nuestro ser uno en Cristo y estar unidos en la misión, dejémonos guiar e inspirar por la gracia divina, para «renovar en nosotros el fuego de la vocación misionera» y avanzar juntos en el compromiso de la evangelización, en «una época misionera nueva» en la historia de la Iglesia”

1. Uno en Cristo. Discípulos misioneros unidos en Él y con los hermanos y hermanas.

Ser “uno en Cristo” nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal

2. Unidos en la misión. Para que el mundo crea en Cristo Señor.

Ningún bautizado es ajeno o indiferente a la misión; todos, cada uno según su vocación y condición de vida, participan en la gran obra que Cristo confía a su Iglesia.

La unidad misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad, sino como convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él.

3. Misión de amor. Anunciar, vivir y compartir el amor fiel de Dios.

Animados por los testimonios de todos los misioneros y enviados dar a conocer tú Evangelio, comprometámonos todos a contribuir, cada uno según su vocación y los dones recibidos, a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor.

Cada don, por pequeño que sea, se convierte en un acto significativo de comunión misionera.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN

1. UNO EN CRISTO.

MONITOR:

El primer paso es preguntarnos dónde está Jesús en nuestra vida.

El texto nos dice que ser «uno en Cristo» significa mantener la mirada puesta en Él, para que sea realmente el centro de nuestra vida, de nuestras palabras, de nuestras acciones y de nuestras relaciones.

Pregunta para la reflexión:

¿Qué lugar ocupa realmente Jesús en mi vida?

Cuando tomo decisiones, cuando estoy con mis amigos, cuando tengo problemas o cuando pienso en mi futuro…
¿cuento con Jesús o vivo como si Él no tuviera mucho que ver con mi vida?

Piensa por un momento en tu vida cotidiana.

¿Hay algún momento en el que sientas especialmente cerca a Jesús?

¿Y hay algún aspecto de tu vida en el que te cueste dejarle entrar?

SILENCIO – 1 minuto]

MONITOR:

Quizá podemos decirle en silencio:

Jesús, quiero que seas el centro de mi vida.
Ayúdame a mirarte más, a escucharte más
y a descubrir qué quieres de mí.

[SILENCIO BREVE]


2. UNIDOS EN LA MISIÓN

MONITOR:

El segundo paso es descubrir que la misión también tiene que ver conmigo.

El mensaje del DOMUND dice que ningún bautizado es ajeno a la misión y que cada uno participa en ella según su vocación, su situación y los dones que ha recibido. Y también nos recuerda que estar unidos no significa que todos tengamos que ser iguales. Cada uno puede aportar algo diferente.

Por eso, piensa ahora en ti.

En aquello que se te da bien.
En aquello que puedes ofrecer.
En aquello que quizá otros valoran de ti y tú ni siquiera valoras demasiado.

Pregunta para la reflexión:

¿Qué puedo aportar yo a la misión de Jesús?

¿Qué cualidades, capacidades, tiempo o forma de ser puedo poner al servicio de los demás?

¿Cómo puedo hacer visible el amor de Jesús en mi familia, con mis amigos, en mis estudios o en mi grupo?

No pienses en hacer algo extraordinario.

Quizá tu misión pueda empezar simplemente por escuchar a alguien.
Por acompañar.
Por incluir a quien está solo.
Por pedir perdón.
Por ayudar.
Por hablar de Jesús cuando tengas la oportunidad.

[SILENCIO – 1 minuto]

MONITOR:

Piensa ahora en una frase:

«Señor, esto es lo que yo puedo ofrecerte…»

Y termina la frase en tu interior.

[SILENCIO BREVE]


 

3. UNIDOS, PERO DIFERENTES

MONITOR:

También nos dice el mensaje del DOMUND que la unidad no significa uniformidad.

No tenemos que pensar todos igual.
No tenemos que tener los mismos talentos.
No tenemos que ser iguales.

La unidad consiste en poner nuestros diferentes dones al servicio de un mismo objetivo: hacer visible el amor de Cristo.

Por eso, piensa ahora en las personas con las que compartes tu vida.

Pregunta para la reflexión:

¿Sé valorar de verdad lo que los demás aportan, especialmente cuando son diferentes a mí?

¿Hay alguna persona a la que me cueste aceptar, comprender o acercarme?

¿Qué podría cambiar yo para construir más unidad a mi alrededor?

Piensa en una persona concreta.

No hace falta que sea alguien con quien tengas un gran conflicto. Puede ser simplemente alguien con quien normalmente no cuentas, alguien que tienes un poco apartado o alguien a quien te cuesta comprender.

Preséntaselo ahora a Jesús.

[SILENCIO – 1 minuto]

MONITOR:

Podemos decirle:

Jesús, enséñame a mirar a los demás como Tú los miras.
Ayúdame a descubrir lo bueno que hay en cada persona y a ser instrumento de unidad.

[SILENCIO BREVE]

 

4. UNA MISIÓN DE AMOR

MONITOR:

Y llegamos a la última idea: la misión de amor.

El texto nos invita a anunciar, vivir y compartir el amor fiel de Dios. Y nos recuerda que cada uno puede contribuir a esa misión desde sus propios dones.

Así que vamos a hacer esta última pregunta de una manera muy concreta.

Pregunta para la reflexión:

¿A quién puedo llevar un poco más de amor esta semana?

Piensa en una persona concreta.

Alguien que necesite ser escuchado.
Alguien que pueda sentirse solo.
Alguien con quien necesites reconciliarte.
Alguien a quien quizá nunca le dices que le quieres o que es importante para ti.

¿Qué pequeño gesto puedo hacer por esa persona?

No hace falta cambiar el mundo.

Quizá sea un mensaje.
Una conversación.
Un abrazo.
Una ayuda.
Un «¿cómo estás?» de verdad.
Un perdón.
Un rato de tu tiempo.

[SILENCIO – 1 minuto]

MONITOR:

Quédate ahora con esa persona y con ese pequeño gesto.

Y dile a Jesús en silencio:

«Jesús, envíame a mí.
Quiero ser capaz de llevar tu amor a los demás.
Enséñame por dónde empezar.»

[SILENCIO]

ACTIVIDAD CON LA COMUNIDAD

Material: velas para repartir de diferentes tamaños y colores. El cirio pascual o una vela grande y unos evangelios en el altar

MONITOR:

Hemos pensado en una persona concreta.

En alguien a quien podemos llevar un poco de nuestro tiempo, de nuestra cercanía, de nuestro cariño.

Ahora vamos a hacer un pequeño gesto.

Aquí tenemos una luz.

Esta luz nos recuerda a Jesús: Él es quien nos reúne y quien da sentido a nuestra misión.

Pero una luz no está hecha para quedarse escondida.

La luz se comparte.

Por eso, ahora cada uno va a encender su pequeña luz a partir de esta luz grande.

Mientras lo haces, piensa en la persona que has tenido presente durante este momento de oración.

Y dile a Jesús en silencio:

«Jesús, quiero llevar tu luz a esta persona.
Envíame a mí.»

El monitor enciende la primera luz y, a partir de ella, los jóvenes van encendiendo las demás.

[SILENCIO mientras se van encendiendo las luces.]

Cuando todos tengan su luz:

MONITOR:

Mira ahora todas estas luces.

Ninguna es exactamente igual, pero todas tienen el mismo origen.

Así también nosotros.

Somos diferentes, tenemos dones diferentes, historias diferentes y maneras diferentes de vivir la fe.

Pero estamos llamados a estar uno en Cristo y unidos en la misión.

Y quizá nuestra misión no consista en hacer grandes cosas.

Quizá consista simplemente en llevar un poco de luz allí donde estamos.

A nuestra casa.
A nuestro grupo.
A nuestros amigos.
A quien se siente solo.
A quien necesita ser escuchado.

Que esta luz nos recuerde durante esta semana que también nosotros somos enviados.

Y ahora sí, podemos cantar:

CANCIÓN

«Envíame a mí».

“Enviame a mi” Canción del Domund 2026

Al terminar la canción, no apagaría inmediatamente las luces. Las dejaría encendidas mientras se hace la oración final del guion. De ese modo, la frase «haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva» adquiere un significado muy visual.

ORACIÓN DE DESPEDIDA

MONITOR:

Quizá después de este rato nos damos cuenta de que ser misionero no significa necesariamente irse lejos.

Significa dejar que Cristo transforme nuestra manera de vivir y llevar ese amor allí donde estamos.

Todos tenemos algo que aportar.
Todos podemos construir unidad.
Todos podemos ser testigos del amor de Dios.

Ahora vamos a escuchar/cantar «Envíame a mí», la canción del DOMUND 2026.

Mientras la escuchamos, podemos quedarnos con una sola pregunta:

¿Estoy dispuesto a decirle hoy a Jesús: «Envíame a mí»?

Padre santo,
concédenos ser uno en Cristo,
arraigados en su amor que une y renueva.
Haz que todos los miembros de la Iglesia
estén unidos en la misión,
dóciles al Espíritu Santo,
valientes en dar testimonio del Evangelio,
anunciando y encarnando cada día
tu amor fiel por cada criatura.
Bendice a los misioneros y misioneras,
apóyalos en su esfuerzo,
presérvalos en la esperanza.
María, Reina de las Misiones,
acompaña nuestra labor evangelizadora
en todos los rincones de la tierra;
haznos instrumentos de paz
y haz que el mundo entero
reconozca en Cristo la luz que salva.
Amén
.

Papa León XIV

Con esto terminamos por hoy.

Nos despedimos hasta el próximo
 27 de noviembre que nos reuniremos para recordar a los difuntos.

Muchas gracias por venir.
Eskerrik asko etortzeagatik