“¿Qué hago yo dando un pregón del Domund delante de personas que han dedicado años y, en muchos casos, su vida entera a ayudar a los demás?”, se comenzó preguntado este pasado miércoles por la tarde Oscar de Marcos al iniciar su pregón en la Catedral de Vitoria. Y para responder a esta pregunta, fue recordando aquellos momentos de su vida que le enseñaron que no es lo mismo “ser conocido que ser importante”, porque “ser conocido y la fama es efímero, pero la gente importante perdura en la memoria y en el corazón”.
Recupero una enseñanza familiar, que le transmitió su bisabuelo, y que “a día de hoy mi padre nos la sigue repitiendo: ‘El amor es como un frontón: cuanto más fuerte le das a la pelota, con más fuerza te vuelve’. Creo que pocas frases explican mejor lo que sentí en las experiencias que viví de voluntariado”.
Recordó cómo, cuando era jugador del Athletic, visito el colegio de los salesianos de Deusto, y un chaval le preguntó qué hacía con su fama para ayudar a los demás. Esta pregunta le descolocó, y le impulsó a solicitar hacer un voluntariado con los misioneros. “Unos meses después, ahí estaba con 20 años en África, intentando poner los pies en el suelo después de haberme creído una persona importante simplemente por ser conocida. Allí la realidad era bien distinta. Los importantes eran ellos y a mí no me conocía nadie. Y una vez más recibí mucho más de lo que pude dar. Entonces empecé a entender de verdad aquella frase de mi bisabuelo”.
Convivió con un misionero salesiano, José Luis de la Fuente, que acogía a niños de la calle en Kara (Togo). Estando con él, “una tarde, José Luis recibió una llamada, y salió corriendo para rescatar a una niña que había sido acusada de brujería y que corría el riesgo de ser asesinada”. Y al día siguiente, acompañado por voluntarios entre los que estaba Óscar de Marcos, “no tuvo miedo en ir a increpar al chamán que estaba detrás de la acusación. Aquella niña corría el riesgo de que la mataran. Pero vi en primera persona cómo José Luis se enfrentaba a aquella situación por una persona que el día anterior ni siquiera conocía. Estuvo dispuesto a poner en riesgo su vida para salvar otra”.
Este hecho le conmovió profundamente. “Hay actos de otras personas que te cambian, que te hacen pensar en que de alguna manera también cambian tu forma de actuar. Y quizás hoy, después de darle tantas vueltas a por qué demonios estoy yo hoy aquí dando este pregón, he encontrado la respuesta. Porque tuve la suerte de estar allí y verlo, y hoy tengo la suerte y la oportunidad de estar aquí y contarlo”.
El exfutbolista termino su pregón agradeciendo a José Luis su entrega, pero también agradeciendo a Antonio Mijangos, el cura de su pueblo. “Porque si José Luis representa para mí todo lo que aprendí ayudando lejos de casa, Antonio representa para mí exactamente lo mismo: lo que es dedicar una vida a ayudar a quienes estamos cerca. Hoy quiero aprovechar sus nombres para dar las gracias, a través de ellos, a todos los misioneros y misioneras, voluntarios y voluntarias que dedicaron su vida a mejorar la vida de los demás”.
Oscar de Marcos ha sido voluntario en Togo, Perú, y las islas griegas, y está muy vinculado a los misioneros salesianos.
