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Sobre el tiempo ordinario

Cuando han terminado su canto los ángeles,
cuando se ha ido la estrella del cielo,
cuando los magos han regresado a sus tierras,
cuando los pastores han vuelto a sus rebaños…
entonces empieza el programa de Navidad:
buscar al perdido,
curar al lastimado,
alimentar al hambriento,
liberar al prisionero,
reconstruir las naciones,
conseguir la paz entre hermanos,
hacer música en el corazón.

Este precioso poema compuesto por Howard Thurman (1899–1981), pastor baptista y líder -con Martin Luther King- de derechos humanos en Estados Unidos, nos invita a hacer vida a esas semillas que Jesús ha plantado en nuestro corazón durante la Navidad.

Durante este Tiempo Ordinario que hemos iniciamos esta semana queremos sentir y manifestar la presencia de Jesús en todos los momentos y circunstancias de nuestra vida. Tanto los festivos como los días laborables. Tanto cuando gozamos de salud como cuando estamos enfermos. En los momentos de alegrías, y –también- en medio de las dificultades y tristezas.

Duración del Tiempo Ordinario

Este Tiempo Ordinario quedará interrumpido el miércoles, día 18 de Febrero, con la imposición de la ceniza, y el inicio de la Cuaresma.

En las celebraciones de diario volveremos a retomarlo, tras la celebración de la festividad de Pentecostés, el lunes, día 18 de Mayo. Pero como los domingos siguientes a Pentecostés celebramos las Fiestas de la Santísima Trinidad y del Corpus Christi, el primer domingo de Tiempo Ordinario, tras la Cuaresma y la Pascua, será el día 14 de Junio, y concluirá el sábado, día 21 de Noviembre, antesala de la Fiesta de Jesucristo, Rey del Universo, con que terminará el año litúrgico.

Finalidad del Tiempo Ordinario

A lo largo del Tiempo Ordinario, el evangelio nos presenta a Jesús desarrollando su ministerio público. El espíritu de Jesús, que hemos recibido por medio de los Sacramentos del Bautismo y la Confirmación, nos ayuda a descubrirle presente en medio de nuestra vida: en lo «ordinario» y en lo «extraordinario».

Así, lo expresa esta oración atribuida a San Patricio:

Cristo detrás de mí,
Cristo delante de mí,
Cristo conmigo,
Cristo dentro de mí,
Cristo en mi casa,
Cristo en mi trabajo,
Cristo en todos los ojos que me ven,
Cristo en todos los oídos que me escuchan,
Cristo en la boca de todo aquel que me habla,
Cristo en el corazón de todo aquel que piensa en mí.
Cristo conmigo y yo con Cristo.
Siempre y en todas partes.

Color litúrgico

El color litúrgico del Tiempo Ordinario es el verde, como los campos en primavera; pues es un tiempo oportuno para crecer en  intimidad con Jesús, y prepararnos para dar frutos de amor y de vida.

Tiempo Ordinario y Jornadas

A lo largo del Tiempo Ordinario, y de la mano de la Iglesia, algunos domingos, celebramos Jornadas importantes. Por ejemplo, el próximo domingo, día 18, celebramos la Jornada de la Infancia Misionera; el domingo, 8 de Febrero, la Jornada de Manos Unidas – Campaña contra el Hambre; el miércoles, 11 de Febrero, (coincidiendo con la Virgen de Lourdes) la Jornada del Enfermo;el domingo,18 de Octubre, el Domingo Mundial de las Misiones; el domingo, 8 de Noviembre, el Día de la Iglesia Diocesana; y el domingo, 15 de Noviembre, la Jornada de los Pobres.

Cada Jornada quiere ayudarnos a:

  • vincular la fe con la vida;
  • darnos cuenta de que somos cristianos gracias a otros, y con otros;
  • descubrir el rostro de Cristo en un colectivo concreto (los enfermos, los pobres,…);
  • y ser testigos del Evangelio en medio de nuestro mundo.

Pues como dice esta plegaria anónima:  

Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos
para construir un mundo donde reine la justicia.

Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies 
para poner en marcha la libertad y el amor.

Jesús, no tienes labios.
Tienes sólo nuestros labios
para anunciar al mundo
la Buena Noticia de los pobres.

Jesús, no tienes medios.
Tienes sólo nuestra acción 
para lograr que todos seamos hermanos.

Jesús, nosotros somos tu Evangelio,
el único Evangelio que la gente puede leer,
si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.

Jesús, danos tu amor y tu fuerza
para proseguir tu causa
y darte a conocer a todos cuantos podamos.

Por Mikel Martínez