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Domingo, 16 de junio de 2024

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Echa simiente, duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,26-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

– El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra.

Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.

Dijo también:

– ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

SALMOA 91,2-3.13-14.15-16

R/. Ona da Zuri eskerrak emotea, Jauna.

Bai ederra, Jauna, Zu goratzea

eta zure izena, Goi-goiko, kantuz ospatzea,

goizean zure maitasuna iragartea

eta gauean zure leialtasuna. R/.

«Zintzoa palmondoa lez garatuko da,

Libanoko zedroa lez haziko;

Jaunaren etxean landaturik,

gure Jainkoaren atarietan garatuko da. R/.

Zaharturik ere emongo dau frutua.

mardul eta gordin iraungo dau,

Jauna zuzena dala iragarteko:

nire harkaitza, gaiztakeriarik ez dauana». R/.

REFLEXIÓN

Hacia el año 1555, san Ignacio de Loyola escribía: «Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios». Pero con el paso del tiempo hemos olvidado la segunda parte de la frase, y hemos convertido su comienzo: «Actúa como si todo dependiera de ti», en máxima de vida. Sin embargo, esta máxima, en muchas ocasiones, nos lleva a sentirnos decepcionados porque los resultados nos parecen pobres e injustos. Y en otras, desbordados, porque losresultados superan con creces los esfuerzos empleados.

   Jesús, por medio de las dos parábolas que nos presenta hoy, nos habla de la enorme fuerza interior que posee la simiente del Reino, y nos invita a trabajar confiando en Dios y con paciencia. Pues la simiente de Reino es pequeña e insignificante; pero da frutos notorios e importantes. Unos frutos que desbordan los trabajos y desvelos invertidos. Pues como señala Jesús: «Sin que el sembrador sepa cómo, la semilla va creciendo».

   Educar, por ejemplo, exige dedicar mucho tiempo, dar mucho cariño,… (y -también- gastar mucha saliva). Pero un buen día, el hijo/la hija te sorprende planteándote un argumento que te deja “pegado”, o aportando una solución a un problema que a ti no se nos había ocurrido. Y de repente, caesen la cuenta que tu hijo/hija ha dejado de ser unniño, una niña.

   El papa Francisco en su Exhortación La alegría del evangelio dice: «Vivimos una tensión bipolar entre la plenitud y el límite. No nos obsesionemos con lo inmediato, con lo que logramos ya aquí y ahora en el limitado espacio en que nos movemos. Demos prioridad a los procesos que generan dinamismos y abren horizontes nuevos. Lo importante no es solo lo que hacemos, sino que lo que hacemos sea significativo de que es posible algo nuevo. Esto nos permitirá trabajar a largo plazo… Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad.» (n. 223).

Por Mikel Martínez

Erreinua gure artean

Erreinu hau, Jaunak dinoskun lez, gure artean dago: “Jainkoaren atzamarraz deabruak kanporatzen badodaz, orduan Jainkoaren Erreinua iritsi da zuengana”. Munduko inguruabarrak ikusita, zalantzan jarten badogu be Erreinuaren presentzia. Posible ete da Jainkoaren erreinua bidegabekeriaz, atsekabez, ahaltsuen gehiegikeriaz, goseaz eta miseriaz beteta dagoan munduan agertzea? Erreinua gure artean da, inguruabar negargarri horreetan, txiki-txiki agertzen dalako, hazirik txikiena dan ziape-alea bezain txiki. Holakoxea da Jainkoaren Erreinua, itxuraz ziape-alea bezalakoa da, ezgauza, txiki-txikia, baina bere barruan daza Jainkoaren ahalmen guztia. Hazia erneten danean, barruan daroan bizi guztia agertu eta barruko indarraz hazi egiten da, adarretan txoriak hartzen dituan zuhaitz mardul egiteraino hazi be. Gauza bera gertatzen da Jainkoaren Erreinuagaz be, ezgauza izatetik, Jainkoaren indarraz, guztiz hedatzen da.  

En bizkeliza.org

OTOITZA

El placer de servir

Toda la naturaleza es un anhelo de servicio.

Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;

donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;

donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.

Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los corazones y las dificultades del problema.

Hay la alegría de ser sano y la de ser justo, pero hay,

sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.

Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,

si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles

¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!

Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos;

hay pequeños servicios

que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.

Aquel que critica, este es el que destruye, tú sé el que sirve.

El servir no es faena de seres inferiores.

Dios, que da el fruto y la luz, sirve.

Pudiera llamarse así: «El que sirve».

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos

y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?

¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

En rezandovoy.org

Gabriela Mistral